Cualquier época del año es buena para realizar actividades al aire libre con tu perro. Si eres de los que te gusta el senderismo, ir a la playa o dar largos paseos junto a tu mascota sabrás de la importancia de cuidar las almohadillas de tu compañero peludo. Lee un poco más abajo y encontrarás útiles consejos para cuidar las patas de tu fiel amigo.

 

¿Qué funciones tienen las almohadillas?

Las almohadillas plantares cumplen varias funciones, entre ellas la amortiguación durante la marcha y la protección de los huesos y las articulaciones de las patas. También contribuyen a la regulación de la temperatura corporal, ya que los perros transpiran a través de ellas para ayudar a controlar su temperatura. Las almohadillas poseen muchas terminaciones nerviosas, a través de las cuales los perros reciben mucha información de su entorno. Es, por tanto, una parte fundamental de su cuerpo, con muchísima sensibilidad, por lo que cualquier herida o molestia será fácilmente detectada por el animal.

Una adecuada higiene plantar es esencial para mantener la salud de las almohadillas plantares y evitar así la aparición de heridas o abrasiones. Las heridas en esta zona del cuerpo, por el continuo contacto con el suelo y el fácil acceso a la boca del animal, se pueden infectar con facilidad, retrasando la cicatrización y causando molestias continuas a tu mascota.

 

¿Cómo cuidar las almohadillas de tu perro?

Antes de realizar cualquier tipo de actividad al aire libre con tu perro es muy importante tener algunos aspectos en cuenta para que pueda disfrutar plenamente de la actividad.

  • Hidratación: la hidratación es fundamental. Unas almohadillas secas y quebradizas se pueden lesionar con más facilidad que unas almohadillas bien hidratadas y flexibles. Para hidratar las almohadillas se pueden usar cremas hidratantes curtientes especiales para almohadillas, como por ejemplo Curtivet de Stangest. Curtivet es un producto en spray muy fácil de usar, especialmente indicado para perros que realizan ejercicio intenso o animales con almohadillas sensibles o dañadas. Es muy importante hidratar las almohadillas regularmente, especialmente si tienes planeado realizar alguna caminata de mas de 2-3 horas por superficies irregulares, o si practicas deporte con tu perro.

 

Almohadillas perros

 

  • Nutrición: la nutrición, junto con la hidratación, hace que las almohadillas se mantengan sanas de forma natural. Existen complementos nutricionales como el Biotin B Complex, que ayudan a nutrir la piel y el pelo desde el interior; esto se traducirá en unas almohadillas más saludables.

 

La «Regla de los 5 segundos» para las almohadillas

Alguna vez te has planteado las altas temperaturas que tiene que soportar tu mascota durante el verano?. El asfalto de las ciudades, por el material con el que está fabricado, absorbe e irradia una gran cantidad de calor. Si piensas dar un paseo en las horas centrales del día, es muy recomendable que sigas la “Regla de los 5 segundos”. Consiste en colocar el reverso de la mano en el asfalto. Si eres incapaz de soportar 5 segundos en esta posición, lo mejor es que busques otra zona más fresca por donde pasear con tu mascota. Y si quieres protección adicional, normalmente nuestros perros no utilizan zapatos por lo que pueden dañarse sus patas al andar sobre superficies irregulares o abrasivas, pero existen botas especiales para perros, como las Outback Boots de la marca Hurtta, que cuentan con una suela de goma, son fáciles de poner y muy cómodas y ofrecen una protección extra frente a cortes y quemaduras

Tanto antes como después de los paseos es importante revisar las patas de nuestros perros para detectar posibles molestias o heridas. Si notas que tu perro se lame más de lo normal puede ser indicativo de que tiene algún problema en sus patas. Ante heridas o quemaduras extensas, cortes profundos o heridas que tardan en cicatrizar es muy importante acudir al veterinario.

Siguiendo estos sencillos consejos, mantendrás las almohadillas de tu perro perfectas para disfrutar al máximo de vuestros paseos o escapadas.

 

Un artículo de Belén Márquez, veterinaria.

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