Todos tenemos una idea de la importancia de las vitaminas en la salud de perros y gatos, ya que son muy buenas para revitalizar el cuerpo y necesarias para llevar a cambio ciertas funciones del cuerpo. Pero solemos quedarnos lejos de comprender su verdadera trascendencia y ventajas para el organismo humano y animal.

Antiguamente se llamaban “Amina Vital” y la primera en descubrirse fue la vitamina B1, conocida también como Tiamina, perteneciente al complejo B. Este complejo es muy conocido ya que como bien indica su nombre, está constituido por un conjunto de vitaminas B, como son la Tiamina (B1) , Riboflavina (B2), Niacina (B3), el Ácido pantoténico (B5), la Piridoxina (B6), el Ácido fólico (B9), la famosa Cobalamina (B12), así como la Biotina (B7 o H) y la Colina.

Todas ellas son hidrosolubles, lo cual les ofrece una ventaja sobre las vitaminas liposolubles, ya que en caso de que haya exceso en el cuerpo se eliminan a través de la orina, algo que no sucede con las liposolubles y pueden llegar a ser tóxicas a dosis altas.

 

Las vitaminas B y la función cognitiva

 

Las vitaminas B1, B6, B9 y B12 son importantes en el desarrollo neurológico y en la función cognitiva. Específicamente, una de sus funciones es transformar un aminoácido llamado homocisteína en otras sustancias que el cuerpo puede aprovechar. Si existen deficiencias de estas vitaminas, la homocisteína puede acumularse en sangre, lo cual, en humana, correlaciona con deterioro cognitivo y problemas cardiovasculares, entre otros.

En animales, hay estudios realizados con perros sanos y perros con algunas enfermedades donde se observaron que los niveles de homocisteína estaban elevados en animales con problemas cardíacos y problemas renales. Algunos de esos estudios estaban enfocados en corroborar los beneficios a nivel cognitivo que puede ofrecer una alimentación equilibrada con suplementación de vitamina B, ácidos grasos omega 3, antioxidantes y otros nutrientes.

Por suerte, en animales es poco común que haya deficiencias de estas vitaminas, pero no es imposible; hay casos en los que se da, como puede ser en animales con problemas de absorción digestiva o de edad avanzada. Debemos recordar la estrecha relación que existe entre la microbiota digestiva y el resto de sistemas del cuerpo, todos se encuentran en un círculo donde unos influyen en los otros. Y está demostrado que el estado de la microbiota intestinal influye sobre el sistema inmunitario y el cerebro, y viceversa.

 

Suplementos a base de vitaminas como refuerzo

 

En ciertas situaciones, el organismo puede tener una demanda más alta de las vitaminas B y puede que el aporte de la dieta no sea suficiente para cubrir esta demanda. La suplementación de un nutracéutico que incluya vitaminas del grupo B ayudará a reforzar la función cognitiva y nerviosa.

 

 

Para estos casos, Stangest ha desarrollado NeuroVet, un nutracéutico formulado específicamente para apoyar nutricionalmente la salud cognitiva. Además de vitaminas del grupo B, contiene L-triptófano y L-carnitina, que ayudan al metabolismo y comunicación de las células nerviosas y cerebrales.

Como ves, el complejo B dentro de las vitaminas tiene mucho que ofrecernos, tanto a nivel cognitivo (y así, ayudar a que el Síndrome de Disfunción Cognitiva tarde en aparecer), como a nivel cardiovascular y renal en animales.

Recuerda tener a tu animal vigilado de cerca, con sus chequeos veterinarios rutinarios y una correcta alimentación y un plus de suplementación de vitaminas B.

 

Un artículo de Sarah Flavia, veterinaria y rehabilitadora de animales

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