En 2016, la ONU instauró el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Con esta celebración, se quiere lograr su acceso y participación plena en el mundo científico, y conseguir la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en la ciencia y la tecnología.

Este dia también sirve para conmemorar y reconocer la trayectoria de todas aquellas mujeres pioneras cuya historia muchas veces ha quedado en el olvido. Como María Cerrato, la primera veterinaria española.

En 1923, un permiso especial fue el salvoconducto que le permitió sortear la prohibición que impedía a las mujeres cursar esos estudios. Hija y nieta de veterinarios, se convirtió en la primera española en obtener ese título, con varias matrículas de honor en su haber y tomando las clases apartada del resto de alumnos.

María Cerrato no fue consciente de que estaba siendo una pionera. Sólo lo fue cuando, ya en los años 80, le comenzaron a hacer homenajes en el Colegio de Veterinarios de Badajoz. Fue precisamente en esa década cuando se produjo un cambio en la tornas. Si en 1945 tan sólo una alumna se matriculó en la Universidad Complutense de Madrid para estudiar Veterinaria frente a sus 731 compañeros varones, en 1985 se matricularon 1.807 mujeres y 2.162 hombres. A partir de ese año, las mujeres matriculadas en esta facultad no han dejado de superar en número a los hombres. Hoy representan cerca del 80% del alumnado.

La brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas persiste desde hace años en todo el mundo. A pesar de que la participación de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, estas todavía se encuentran insuficientemente representadas en estos campos.

En la actualidad, menos del 30 por ciento de los investigadores en todo el mundo son mujeres. Según datos de la UNESCO (entre 2014 y 2016), solo alrededor del 30% de todas las estudiantes escogen estudios superiores dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas. En todo el mundo, la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en el campo de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), con un 3%; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un cinco por ciento, y en ingeniería, manufactura y construcción, con un ocho por ciento.

 

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