Las alteraciones o enfermedades hepáticas son de presentación común en perros y gatos. El hígado se puede ver afectado por enfermedades primarias, o bien por procesos sistémicos o metabólicos que le afectan de forma secundaria.

Anatómicamente, el hígado es un órgano parenquimatoso, formado por un gran número de células (hepatocitos) y poco tejido conjuntivo. A raíz de esto, cualquier proceso que le afecte tiene como resultado final la destrucción del hepatocito, con la consecuente alteración en la función del órgano, ya sea de forma parcial o generalizada. Por tanto, uno de los pilares del tratamiento es promover la regeneración del tejido hepático.

Además, la mayoría de las veces, no es posible hallar la causa primaria de la enfermedad, ya que los análisis clínicos e histopatológicos no suelen ser suficientes para determinar la etiología.

Todo esto tiene como consecuencia que el tratamiento de los problemas hepáticos en la clínica diaria sean de tipo inespecífico y se basen en la terapéutica de apoyo a la sintomatología y complicaciones que sufre el paciente. Asimismo, cuando la funcionalidad del hígado está alterada, no es posible administrar gran cantidad de fármacos, ya que muchos de ellos se metabolizan en el hígado.

Sin embargo, en la actualidad, contamos con algunos Complementos Nutricionales, complejos de Nutrición Ortomolecular y Antioxidantes, los cuales se ha demostrado que son de gran ayuda en el tratamiento de los síntomas de las enfermedades hepáticas, así como en la regeneración del órgano.

Este artículo es una revisión de estos complementos y explica cuáles son los principios activos útiles para tratar los problemas del hígado y su mecanismo de acción.

Bajo el nombre de Complementos Nutricionales y complejos de Nutrición Ortomolecular, se pueden encontrar preparados a base de vitaminas, minerales, antioxidantes y plantas, cuidadosamente formulados para ayudar a la función del hígado, tratar los síntomas y favorecer la regeneración.

 

Apoyo terapéutico para las enfermedades hepáticas

En líneas generales, la terapéutica de los trastornos hepáticos se basa en la fluidoterapia, el mantenimiento del equilibrio ácido-base y electrolítico, el control de la hipoglucemia y el apoyo nutricional, el cual es importante para promover la regeneración hepática y mantener el peso corporal del animal.

 

enfermedades hepáticas

 

Para ello, se pueden usar multitud de nutrientes: vitaminas, minerales, aminoácidos, antioxidantes,  ácidos grasos o plantas, algunos de los cuales ejercen una acción directa sobre el hígado. Los nutrientes, dado que forman parte del organismo de forma natural, no están contraindicados ni presentan efectos adversos y, además de su efecto terapéutico, pueden mejorar el estado vital del animal, aumentar el apetito, mantener la masa muscular, mejorar la apatía, etc.

 

¿POR QUÉ SON IMPORTANTES ESTOS NUTRIENTES?

Vitaminas y minerales:

Las vitaminas y minerales son nutrientes esenciales para mantener la salud, aunque en pequeñas cantidades. Sus funciones en el organismo son muchas y variadas. Dado que el hígado tiene un papel fundamental en el metabolismo y en la reserva de algunos de estos nutrientes, y que las vitaminas y minerales están relacionados directamente con el correcto funcionamiento de las células, su administración será beneficiosa para mejorar las alteraciones que se producen como consecuencia de un mal funcionamiento del hígado. Por ejemplo, la vitamina C, además de ser antioxidante, se ha visto que es útil si se administra en el caso de neoplasias; la vitamina A tiene efecto antimicrobiano, ya que activa y amplifica la función de los linfocitos T, ayudando en los procesos infecciosos, especialmente en las fases agudas de la enfermedad; la vitamina E ayuda en la colestasis, ya que interviene en el metabolismo de los lípidos; la vitamina K se debe administrar en el caso de coagulopatías… Un ejemplo de complejo fortificante y reconstituyente a base de vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes, es Anima-Strath® de Stangest, apropiado para aumentar la resistencia y vitalidad e incrementar la absorción de nutrientes.

El azufre orgánico, también llamado metilsulfonilmetano o MSM es un elemento básico para el funcionamiento y estructura normal del organismo animal. Es necesario para la síntesis de algunos aminoácidos, como por ejemplo la metionina, a partir de la cual, a su vez, se sintetizan cistina, cisteína y taurina. Por tanto, el azufre favorece la síntesis de proteínas y otros compuestos, lo que ayuda en la regeneración hepática.

Dentro del metabolismo, el azufre activa la mayoría de las reacciones tisulares, ya que casi todos los enzimas contienen un enlace doble de azufre. Así, la administración de MSM beneficia al metabolismo cuando el hígado no funciona correctamente.

Muchos compuestos se conjugan con sulfatos en el hígado para su metabolización y posterior eliminación (por ejemplo, las hormonas esteroideas y las tiroideas). Una de las acciones que se le atribuyen al MSM, es la de favorecer la detoxificación y desintoxicación del organismo, hecho que toma mucha importancia en la enfermedad hepática.

En resumen, el MSM es útil en la cicatrización de heridas y tejidos, para favorecer la detoxificación del organismo, para la síntesis de cualquier tejido, y también tiene cierto efecto anti-inflamatorio. Podemos encontrar azufre biodisponible en M.S.M. de Stangest.

La colina es una amina cuaternaria que se clasifica dentro del grupo de las vitaminas B, a pesar   de no cumplir con todos los requisitos de la definición de vitamina. Se sintetiza sobretodo en el hígado, y a pesar de ser un nutriente esencial que se requiere en cantidades mucho mayores que el resto de vitaminas del grupo B, su aporte en la dieta no es imprescindible, excepto cuando se presentan enfermedades hepáticas.

La colina desempeña cuatro funciones básicas en el organismo: 1) forma parte de los lípidos de las membranas celulares, por lo que tiene un papel fundamental en el mantenimiento de la integridad de las células, 2) interviene en el metabolismo de los lípidos, 3) es la molécula precursora de la acetilcolina, y 4) interviene en reacciones de transmetilación. Sin embargo, no actúa como coenzima o cofactor de reacciones enzimáticas, como ocurre con la mayor parte de las vitaminas.

Con respecto a su función en el metabolismo de los lípidos, favorece el transporte de éstos desde el hígado a las células, con lo que impide que las grasas se depositen en el hígado. Este proceso, también favorece el arrastre de otras toxinas fuera del hígado y fomenta la entrada de los lípidos en las células.

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En la segunda parte de este artículo hablaremos de los otros complementos que son de gran ayuda en el tratamiento de los síntomas de las enfermedades hepáticas, así como en la regeneración del órgano, como los aminoácidos, los antioxidantes y  los ácidos grasos o plantas.

 

Gemma Hervàs, Veterinaria

http://www.gemmahervas.com

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