No es algo habitual, pero podría ser que alguno de vosotros haya presenciado como su perro come heces. El nombre designado para esta desagradable acción es el de coprofagia, que técnicamente es la ingestión voluntaria de las heces, ya sean las propias, de otros individuos o incluso de otras especies.

Este comportamiento se observa en ocasiones en perros y menos frecuentemente en gatos. Puede que no pase de una anécdota incómoda, pero también puede deberse a complicaciones de salud; por este motivo, se le tiene que dar la importancia que realmente tiene.

Son varias las patologías que pueden conducir a la coprofagia como, por ejemplo, trastornos pancreáticos, síndrome de mala absorción, infecciones intestinales, etc. Constituyen una manera de intentar compensar la falta de nutrientes o de enzimas. Aun así, la mayoría de ellas cursan con otra sintomatología que permite su correcto diagnóstico: sangre en las heces, cambios en la composición de las mismas, vómitos, reducción de la actividad, etc.

La coprofagia también puede deberse a diferentes cuestiones relacionadas con la conducta:

– Estrés y ansiedad

– Demanda de atención

– Comportamiento exploratorio

– Baja frecuencia y calidad del alimento

– Evitar el castigo: si el perro defeca en un sitio inadecuado y se le castiga, a la siguiente vez puede recurrir a la coprofagia para evitarlo.

– Perras y gatas con crías: ingieren heces para mantener el entorno limpio.

– Imitación de la madre o de otros perros

 

Tratamiento de la coprofagia

En caso que el perro tenga un hábito coprofágico, hay que acudir al veterinario para diagnosticar posibles patologías. Es importante saber si tiene alguna enfermedad, si se debe a problemas psicológicos o simplemente le atrae el sabor de los excrementos.

 

coprofagia perro heces

 

Para casos de pancreatitis exocrina, síndrome de malabsorción, etc. donde se recomiende la administración de enzimas digestivas, desde Stangest contamos con EnziVet, un alimento complementario a base de enzimas de origen vegetal, que permite una mejor asimilación de los alimentos al favorecer su biodisponibilidad.

En caso de tratarse de una coprofagia de origen etológico, puede disuadirse al perro mediante CoproVet, un producto natural a base de extractos de yuca, menta y piña. CoproVet da un sabor y olor desagradables a las heces para desincentivar su consumo por parte del perro o gato.

Además, existen también otras medidas que pueden tomarse para evitar este incómodo comportamiento. Algunas de las más aconsejables son:

– Retirar las heces lo más pronto posible

– Refuerzo positivo en caso de ignorar las heces

– Eliminar el castigo

– Aumento de los estímulos a nivel físico, social y mental.

– Administrar una dieta de calidad, repartida en 2 raciones diarias.

Sin embargo, recuerda que lo primero es siempre consultar con un especialista para que pueda analizar la situación e indicarte cómo ponerle remedio.

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